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miércoles, 25 de noviembre de 2009

virtualmente hablando.


Chateando con un compañero del laburo, hablando de la facilidad de las lágrimas para algunos y la falta de sentimientos que poseen algunos otros; aprovecho la jugosa situación para contarle lo “llorona” que soy. Él (a lo Machito Ponce) me cuenta que jamás llora. Y agrega que es muy difícil hacerlo llorar, que es fuerte y nada lo emociona tanto como para largar una putísima lágrima, que inclusive en los peores momentos de su vida mantuvo los músculos de su cara intactos, sin quebrar.

Viene la fase de los detalles, del intercambio de anécdotas, de los chistes, de reírnos de nosotros mismos y finalmente volver a la realidad.

Para alguien como yo (que nunca se queda conforme con las cosas que suenan tan simples), era el momento preciso para la pregunta obvia:

G.: - Pero de verdad vos no lloras nunca, nunca, nunca?
Machito Ponce: - Nunca te dije, nena.
G.: - No puede ser. De verdad, tiene que haber algo que te conmueva.
Machito Ponce: - No, no hay nada.
G.: - Algo debe haber, dejame pensar...
Machito Ponce: - Sí, bueno. Algo hay, puede ser.
G.: - Lo sabía! Qué tengo que hacer para verte llorar?
Machito Ponce: - Me tenes que morder.
G.: - …

Tarea para el hogar: Reemplace los puntos suspensivos por “cualquiercosapornoqueselehayaocurrido”.



Posta. Yo encuentro sexo en todos lados? ó realmente “lo” hay?!?

martes, 18 de agosto de 2009

amigos para siempre.


Es muy frecuente escuchar a las mujeres decir: “mis mejores amigos son hombres”. Y argumentar, diciendo que son menos complicados, que no son envidiosos, y que son más divertidos.

Las minas que hablan así, me molestan de la misma manera que lo hacen las que dicen: “yo me aburro rápido de las cosas” (aburrirse rápido de las cosas es: -sos una frustrada de la hostia a quien nada le sale bien y prefiere creerse que se aburrió ella misma, cuando fue Jebus quien decidió que aquello no iba más-).

En cuanto al sexo opuesto, yo también opino que son más nobles y mejores para amistarnos. Nos saben escuchar, siempre nos dicen que estamos lindas, nos dejan hablar de cosas pornográficas sin horrorizarse (y sin indagar con quien, por qué, ni cómo me sentí después) y aunque no se sepan poner en nuestro lugar, lo compensan poniéndose en el lugar de él, lo cual es genial porque podes entender que mierda está pasando por la mente de aquel hijo de puta.

Sin embargo, muy lejos nos encontramos de poder ser buenos amigos. La amistad entre el hombre y la mujer es una farsa. Excepto que sea el novio de una amiga ó que este casado con tu hermana, claro.

Por lo tanto, un amigo hombre se puede tener sólo sí:

• Te lo queres bajar.
• Te quiere bajar (ó lo quiso en algún momento).
• Ya te lo comiste ó pensás hacerlo en un futuro.
• Te lo chapaste borracha y después te diste cuenta que era un copado.
• Te persiguió toda su vida porque estaba enamorado de vos y se conforma con tu amistad.
• Le hiciste aunque sea “un” pete. Y los hechos te justifican.
• Le comiste la boca mientras te hablaba angustiado de su ex.
• Te lo presentaron, te acostaste, descubriste que fue un error y después empezaste a pensar que podían ser amigos.
• Lo conociste en unas vacaciones alocadas con tus amigas; todas morfaban menos vos, te agarraste al primero que se te cruzó (libre, claro) y ya de vuelta en la ciudad; por fin te diste cuenta que estaba muy lejos de ser el amor de tu vida.
• Salieron una vez y nunca más te llamó; pero te quedó el contacto en msn y de vez en cuando chatean, y se cuentan cosas profundas.
• Fue tu novio cuando eras chiquita.
• Fue tu novio cuando eras mucho pero mucho más chiquita
• Le gustan los hombres.

Sino, no hay chances.

Tengo amigos hombres, tengo bastantes. Pero no considero necesario explicar los porqués.

miércoles, 24 de junio de 2009

uno de $1,20 por favor; me vine a enamorar un rato.

No es fácil andar sin auto en algunas etapas de la vida. Casualmente, yo estoy pasando por una de ellas.

Laburas, estudias, y tenes una vida socialmente activa. Los días de semana vas de un lado al otro y los fines de semana (no sabes bien porqué) pero también.
Cómo el tobogán que traslada gente, que aquel muchacho del comercial de Cerealitas soñaba tener todavía no existe, tenes que arreglártelas con los transportes públicos clásicos. Porque auto, ya dijimos, no tenes. En realidad, ni siquiera tenes registro.

Entonces, como buena idiota que sos, le encontras un lado bueno a esto. Porque tu ex, ya te lo había advertido y después más de una vez lo oíste decir: “no podes ver siempre todo tan negativo, tenes que relajarte”. Y eso hiciste. Te relajaste.
Ahora vas pensando en cualquiera, ya no te quejas de los empujones de la gente, de las nauseas que te provocan todos esos perfumes juntos, del colectivero maleducado ó de los forros de adelante que no le dan el asiento a nadie.

Vos, te encontraste una técnica nueva. Porque sos positiva, la puta madre.
Entonces, te das cuenta que vos estás en es bondi con una misión (ó estás muy risueña y te crees princesa). Y te vas enamorando por ahí.

Sabes que en el 110 tipo tarde noche, vas a cruzarte al morocho que se peina con cerita y usa camisas de colores y rayitas. Es casado, pero no te interesa. Porque te mira, y te mira, y te mira. Y vos; sin dudarlo no le sacas la mirada de encima. Aparte crees que por estar mirándose, no engaña a su mujer. En realidad es culpa de ella que lo manda en bondi.

Te conoces de memoria al rubiecito canchero que ya está arriba del bondi cuando vos subís. Ese que está con su señor padre cada mañana. Lo hace reír durante el viaje, y cuando el viejo se baja, el divino del hijo le da un abrazo que parece el último de sus vidas. Tan dulce él. Y tan boluda vos, mirándolo con cara de “vení abrazame a mí que tengo dos tetas divinas para apoyarte y te va a gustar más”.

Y como dejar de lado la rutina del Clark Kent que se sube en Scalabrini y Nicaragua, todas las mañanas? Él deja subir a todas las mujeres de la fila, está siempre perfumado, es ese que una vez te agarró entre sus brazos ante la frenada brusca del chofer del 15; y que ahora cada vez que te ve te hace una sonrisita. Que obvio, vos respondes porque te gusta y porque es uno de “ellos”.

Ahí están. Presentes en cada trayecto.

Los viajes son así, llenos de gente que va sumergida en sus cosas. Gente que necesita mantener su atención en esos 15/20 minutos de viaje en algo. Y ahí es donde aparecen ellos. Ellos te hacen sentir positiva y ya no crees que es tan denso andar sin auto.
Porque mi ex tenía razón, uno no se puede estar quejando de todo, todo el tiempo.
El amor tiene que ser más fuerte.

lunes, 16 de marzo de 2009

carta al príncipe azul.


Querido Príncipe,

En realidad no te espero. A diferencia de, quizás, las otras chicas de mi edad.. yo nunca soñé con vos, ni te imaginé. Ellas te esperaban desde chiquitas o adolescentes; yo no.

De hecho, me importa poco tu llegada, pero te escribo porque se que en algún momento vas a aparecer y (como todos ellos) no vas a saber como actuar.
Te cuento como viene la mano.
Yo no llego a los 1.60 mts de altura, y me corto el pelo sola. No me gusta usar polleras, menos tacos altos y muchísimo menos maquillaje. No uso bijouterie, no tengo uñas largas, y digo bastantes malas palabras, en la mayoría de los casos, sin necesidad. Lejos de parecerme a una princesa, voy a esperarte igual.
Mi sangre es roja (es un rojo bien intenso) y no azul como la tuya. No me gusta que me beses la mano, ni que me cuelgues la campera en el perchero, ni que me acerques la silla a la mesa.. solo quiero que sepas lo que queres y que me hables con los ojos.
Quiero que te guste ver dvds, y comer picaditas con cerveza. Quiero que te guste ir al cine y chapar en las esquinas, sin que te de vergüenza. Quiero que me abraces para dormir y que me sueltes a la mitad de la noche, y que a la mañana cuando me empiezo a despertar, me abraces otra vez. Y te tiene que gustar tener sexo al levantarnos también.
No me importa tu reino, ni tu familia de alta sociedad, ni tu traje perfectamente de príncipe azul. Si estas tatuado, venís en converse y una remerita de color furioso, me voy a enamorar igual.

Tampoco necesitaba escribirte, siempre fui diferente al resto. Mientras las demás suspiraban y pensaban en tu llegada, yo me revolcaba por ahí con los bufones. Porque siempre preferí que me hagan reír a que me lleven a pasear en corcel.
La verdad, es que yo no te puedo prometer amor eterno, y tampoco te creo lo de “felices por siempre”, pero podemos conocernos.
Tengo la teoría de que Blancanieves, Bella Durmiente y Cenicienta, exageraron con tu perfección. Nadie es perfecto. Ninguno lo fue. Supongo que vos no vas a ser la excepción.