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miércoles, 25 de noviembre de 2009

virtualmente hablando.


Chateando con un compañero del laburo, hablando de la facilidad de las lágrimas para algunos y la falta de sentimientos que poseen algunos otros; aprovecho la jugosa situación para contarle lo “llorona” que soy. Él (a lo Machito Ponce) me cuenta que jamás llora. Y agrega que es muy difícil hacerlo llorar, que es fuerte y nada lo emociona tanto como para largar una putísima lágrima, que inclusive en los peores momentos de su vida mantuvo los músculos de su cara intactos, sin quebrar.

Viene la fase de los detalles, del intercambio de anécdotas, de los chistes, de reírnos de nosotros mismos y finalmente volver a la realidad.

Para alguien como yo (que nunca se queda conforme con las cosas que suenan tan simples), era el momento preciso para la pregunta obvia:

G.: - Pero de verdad vos no lloras nunca, nunca, nunca?
Machito Ponce: - Nunca te dije, nena.
G.: - No puede ser. De verdad, tiene que haber algo que te conmueva.
Machito Ponce: - No, no hay nada.
G.: - Algo debe haber, dejame pensar...
Machito Ponce: - Sí, bueno. Algo hay, puede ser.
G.: - Lo sabía! Qué tengo que hacer para verte llorar?
Machito Ponce: - Me tenes que morder.
G.: - …

Tarea para el hogar: Reemplace los puntos suspensivos por “cualquiercosapornoqueselehayaocurrido”.



Posta. Yo encuentro sexo en todos lados? ó realmente “lo” hay?!?

viernes, 2 de octubre de 2009

Woodstock.


En una especie de Parque Centenario en el pasado, donde el pasto era verde bien verde y el sol iluminaba con rayos brillosos, corría un día particularmente caluroso.

Gente bohemia rondaba por ahí, desplegando manteles con flores y sentándose en rondas, haciendo picnics. Había campamentos, y parecían vivir en comunidad, basándose en el amor y la paz. De lejos se podían apreciar olores tales como vainilla, copos de nieve, marihuana, y sahumerios de sándalo.

En general se veían personajes con melenas y barbas largas, uno tenía un corte al mejor estilo afro. Llevaban ropas de colores psicodélicos, remeras batik ó pantalones "pata de elefante".

Y ahí estaba yo. Completamente atónita, mirándolos de lejos. Escuchando su música confortable. Viendo como consumían LSD, anfetaminas y hasta heroína. Ellos saltaban y cantaban. Se los veía tan alegres, tan felices, tan relajados, tan despreocupados; viviendo la era del amor libre.

Obviamente sin entender de qué se trataba la escena (porque hasta ahora no tenía mucho sentido) me acerqué sin dudar. La intriga me mataba.
Al hacerlo, me sentí automáticamente en los años 60. Era perfecto. Ideal.

Estaba justo por cruzarme de frente a Jimmy Hendrix, en el mismísimo momento en que descubrí que tenía el brazo izquierdo dormido, por tenerlo enroscado arriba de la cabeza. Me quedé pensando unos segundos (porque no era lógico estar caminando por Parque Centenario en los '60 haciendo contorsionismo).

Mientras yo pensaba, Jimmy se acercaba a mi. Y no era Jimmy, era Padre.
Padre tenía un cartelito en el pecho que decía: “Padre Celu”.

Ok, algo no estaba bien, definitivamente. Entonces decidí encarar a todos los hippies, que obviamente no eran hippies.
Ahí me encontré con “Javi Office”, “Caro Casa”, “Abu”, “Nico Facu”, “Tío J. Negocio”, “Delivery Chinos”, “Juan Bariloche” y otros.

Completamente desconcertada, caí en la realidad.
¡Estos son los contactos de la agenda telefónica en mi celular! ¿Qué mierda hacen todos ellos acá? ¿Por qué tienen carteles al mejor estilo name tag colgados en el torso con su nombre? (ó peor aún, con el nombre que “yo misma” les puse para identificarlos en mi teléfono).

Y empezó a sonar Ruby Tuesday en la versión de Bossa N’ Stones. Con el brazo sin sangre circulando (que todavía pesaba mucho) lo apagué. No, no era DJ en Parque Centenario. Ni Janis Joplin. Ni hippie, ni nada.

Sonaba mi despertador y yo tenía que ir a trabajar.

Moraleja: un día la tecnología nos va a matar a todos.

miércoles, 29 de julio de 2009

A Perla y Camille.


Siempre pensé que tener amigos imaginarios era síntoma de creatividad en una criatura. En mis años de docente, tenía como favoritos a esos nenes que los podían ver. Los consideraba diferentes, extravagantes y con un futuro más divertido que el resto de sus compañeritos, quienes iban directo a ser abogados, contadores y/o médicos.

Yo no recuerdo exactamente si de chica los tuve. Padre y Madre siempre me cuentan que me encantaba estar sola, y que podía quedarme horas en la cuna sin llorar; pero nunca me hablaron de amigos imaginarios, sin embargo creo que ya existían y nunca lo comenté.

Hace tiempo existen para mí Perla y Camille. Aparecieron un viernes. Nunca supe porque son dos mujeres y no un hombre con sombrero o un monstruo abstracto. Los amigos imaginarios deberían ser raros. Tienen que ser raros. O eso se supone.

Perla y Camille salieron de mi cabeza y no tiene fecha de nacimiento, pero siento que las conozco de toda la vida. Las imagino con demasiadas características, quizás es esto lo que me hace pensar que no es algo sólo de ahora.

Son bien diferentes una de la otra, y a veces me hacen pensar que están adentro de mi cabeza con un propósito.

Perla es más señorita, tiene un collar de perlas (obvio) y el pelo con rulos.
Habla con palabras muy difíciles, que no siempre entiendo. Le gusta tomar la gaseosa natural y el otro día me confesó que si pudiera tener una mascota, tendría peces. Es formal, a veces tiene malos humores y critica mucho. Perla es la que siempre está en contra cuando se me ocurre hacer algo que no tengo que hacer se fastidia cuando estoy borracha. De hecho, no camina al lado mío cuando lo estoy. O por lo menos yo no la veo.

Camille tiene el pelo lacio y larguísimo. Le gusta fumar marihuana, y se ríe sin parar. Usa mucho violeta y grita cuando habla. Cuando me cambio para salir a algún lugar, se desespera por participar de la decisión y me hace elegir remeras escotadas. Toma vino con hielo. Come paté y tostaditas de esas que se cocinan con aceite y orégano (como las que dan de entrada en los restaurantes).
Le cayeron bien la mayoría de mis novios. Aunque siempre se tira más por los flacos que no son del todo perfectos. Le gustan los que me hicieron llorar, los que me dejaron, los que me cagaron, los que me dijeron “te llamo” y no lo hicieron.
Hace poco me dijo que si fuera real y pudiera elegir un futuro, sin dudarlo sería cantante o bailarina de hip hop.

Creo que no estoy loca. Solo las llevo conmigo. Me acompañan cuando estoy sola más que nada. Y cuando estoy "allá". No las llevo a trabajar, ni tampoco a las citas. A veces se aparecen en reuniones con amigos, mientras estudio, ó cuando pongo música muy alto y canto. Algunas noches, antes de ir a dormir, charlamos. Pero las hago desaparecer rápido. Son fáciles de persuadir, sobre todo Camille.

No me identifico con ellas, pero sigo considerando que están “acá arriba” con un propósito. Quizás G. no pueda ser G. sin una parte de Perla y otra de Camille. Me da un poco de miedo. Sobre todo por el collar de perlas.

lunes, 23 de febrero de 2009

applying for a job.

Si todo se volviera para atrás. Y yo fuera alguien como para decidir ciertas cosas ó imponer alguna tendencia (como por ejemplo: Dios, o Colón o John Lennon).
Si las drogas se volvieran a crear y yo fuera aquella persona que declaró: “esto es droga, esto no”.
No hubiera dudado en asegurar que: el Poett de lavanda (del envase violeta) tiene una sustancia que te da como felicidad. Vos lo oles y te da una sonrisa, loco.
Yo nose ni como, ni porque.
También creo que la nafta le hace cosquillas a tu encéfalo.
Que si aspiras Nesquik te podes reír a carcajadas, una tarde entera.
Que el ferné con coca (Amén) tiene un olor que te sube el ánimo.
Que el olor a lluvia te da poder.
Que el olor a cloro, te da calor.
Y que los libros nuevos te hacen rechinar los dientes.

Que nadie se atreva a discutirme que; tranquilamente podría haber sido “drogóloga” en algún otra vida, eh.

jueves, 19 de abril de 2007

derrepente, en mi mente.

Tengo la impresión de que Cerati coje super bien. Nose porqué. Pucha!

jueves, 5 de abril de 2007

curiosidades.

Cuando digo que estudio publicidad la gente me hace: "Ahhhhh. Con razón" (que significa esto?)

domingo, 1 de abril de 2007

organizando me.

Para poder casarme voy a necesiar:
Hacer un curso de cocina.
Aprender a maquillarme.
Acostumbrarme a (o por lo menos, saber) usar tacos altos.

jueves, 15 de marzo de 2007

teorías de teorías.

Hoy me dijeron que cuando una chica es linda y se cree linda, es mucho más linda todavía.

mi autoestima elevada me esta tendiendo una trampa..